
La situación geográfica de las tierras extremeñas ha hecho de ellas una zona de asentamientos continuos de todas las culturas y pueblos que la han habitado en mayor o menor espacio de tiempo. Extremadura acoge un patrimonio cultural de gran valor y enorme diversidad gracias al legado desde la Prehistoria, la Edad Antigua, Edad Media… hasta nuestros días.
Desde romanos, hasta cristianos, visigodos, judíos y árabes han dejado huella patrimonial en Extremadura. Sus vestigios se pueden apreciar en multitud de pueblos y ciudades. En Extremadura existen enclaves patrimoniales de valor universal excepcional y una riqueza cultural extraordinaria.
Apertura de la nueva Sala de Protohistoria
El Museo Arqueológico de Badajoz ha abierto en 2025 la nueva Sala de Protohistoria, que alberga 400 piezas procedentes de diferentes yacimientos tartésicos de Extremadura, algunas de las cuales se exhiben por primera vez. La actuación ha supuesto una inversión de cerca de 400.000 euros por parte de la Junta de Extremadura.
Vasijas funerarias de Medellín, joyas procedentes del ámbito fenicio, marfiles, alabastros, vidrios, herramientas de hierro o los enigmáticos rostros del Turuñuelo componen una narrativa que evoca el esplendor de sociedades que durante el primer milenio antes de Cristo ya tejían lazos con el Mediterráneo oriental. Este hito ha impulsado al museo, que ya es el que más ha crecido en número de visitantes de los gestionados por la Junta de Extremadura.
Patrimonio Mundial y Europeo
Cáceres, Mérida y el Monasterio de Guadalupe son Patrimonio Mundial de la Unesco y el monasterio de Yuste es Real Sitio y Patrimonio Europeo. Además, Cáceres es el tercer conjunto monumental más importante de Europa. En 2022 la Organización Mundial del Turismo (OMT) distinguió a Guadalupe como uno de los mejores destinos rurales del mundo.
La enigmática cultura tartésica
Los hallazgos del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo (Guareña) han puesto en el mapa mundial la riqueza arqueológica extremeña. Un edificio de grandes dimensiones con funciones religiosas, sociales y agrícolas donde se celebró un sacrificio de animales; los primeros rostros tartésico o la escultura de mármol griego más antigua que se conoce en la Península Ibérica, son los hallazgos más significativos.
Joyas culturales escondidas
Los entornos rurales también esconden joyas culturales que son poco conocidas y visitadas, pero de gran valor histórico artístico, como la Ermita del Ara en Fuente del Arco, conocida como “la Capilla Sixtina extremeña”, el convento de El Palancar, el más pequeño del mundo, el arco romano de Cáparra de cuatro lados, único en España o la Basílica de Santa Lucía del Trampal en Alcuéscar, la única iglesia visigoda que se conserva en el sur de la Península Ibérica.
