
El pasado domingo día 13 de octubre, falleció en Don Benito, su hijo adoptivo, Diego Sánchez Cordero, a la edad de 83 años. Natural de Fuentes de Canto, Diego llego a Don Benito en 1962, dedicándose a la venta de cupones de la ONCE. Le conocía desde su llegada a nuestra ciudad, el se alojaba de pensión en el número 4 de la antigua calle Bueyes, en casa de la señora Isabel, yo vivía enfrente en el piso de la casa que hace esquina con la calle de Fernán Pérez. Tuve una cierta amistad con el hasta mi marcha a Vilafranca del Penedès en 1965. Tuve contacto con el para utilizar fotos suyas en la edición de mi libro, “Don Benito a través de su Arquitectura la ciudad que nos ha llegado”, editado por el Ayuntamiento en el 2001.
Con mi jubilación en el 2005, me instalo nuevamente en Don Benito, y retomo la amistad con Diego, que ya se movía por Don Benito en su silla de ruedas. Primero empujando su silla, un compañero invidente de la venta de cupones de la ONCE, posteriormente con gran esfuerzo personal impulsando las ruedas de la silla el mismo, y últimamente, empujado por un familiar.
Diego ha dado al Ayuntamiento más de 40.000 negativos de fotografías muy variadas, con el nexo común de su extraordinaria sensibilidad, para captar con su cámara: calles y rincones urbanos; edificios de patrimonio arquitectónicos derribados; personas y oficios muy variados; así como fotografías de manifestaciones reivindicativas; concentraciones contra los conflictos sociales; fotografías de mítines políticos varios; ha reflejado con su cámara los eventos oficiales; las inauguraciones de locales comerciales; los bares y tabernas populares; las inclemencias climatologitas, lluvias y nevadas; los accidentes de trafico… ha sido el notario grafico de todo lo que se movía o cocía en Don Benito, durante cuatro décadas. y en los últimos años desde su silla de ruedas, evaluando con su cámara, como ha ido cambiando urbanísticamente, diferentes calles y enclaves urbanos de Don Benito, en un autentico alarde de superación física, a causa de su enfermedad.
Al alimon con el, utilizando más de 300 fotografías suyas, he pergeñado un trabajo poniendo texto a las fotografías, trabajo que el había iniciado titulado “Don Benito en Blanco y Negro” que refleja con tacto mayoritariamente, como era urbanísticamente Don Benito en las décadas de los años, sesenta, setenta y ochenta, del pasado siglo XX. El trabajo con la pretensión de que fuera un libro editado por el Ayuntamiento, se presento a la anterior concejala de cultura, que no hizo ningún caso. En el mes de marzo de hogaño, se lo presente al actual concejal de cultura, y grabo su contenido en su ordenador, me comento “este estudio es digno de que cada casa de Don Benito, tenga un ejemplar”. Estoy esperando noticias del concejal de cultura a un correo electrónico, que le mande a finales de agosto. Por la memoria de Diego, y el legado que el a dejado a Don Benito, es imprescindible que ese trabajo vea la luz el Ayuntamiento con el concejal de cultura tienen la palabra. Descansa en la paz del señor, Diego.
Andrés Retamal Ojeda