Don Benito despide entre vivas y emoción a la Virgen de las Cruces en su regreso a la ermita

Virgen de las Cruces

Don Benito vivió este lunes 12 de octubre una de las jornadas más emotivas de La Velá 2026 con la despedida de su patrona, la Virgen de las Cruces, que regresó a su ermita tras permanecer desde el pasado 27 de septiembre en la iglesia de Santiago. Miles de devotos participaron en una jornada marcada por la tradición, las emotivas levantás de los portadores, la niebla de primera hora de la mañana y el posterior ambiente festivo en los alrededores del santuario. En los perfiles de Nuestra Comarca en las redes sociales de facebook, instagram, X, Tik Tok y Youtube hay un vídeo de este acontecimiento. También bajo esta noticia.

La despedida llegaba después de la multitudinaria ofrenda floral celebrada durante la tarde del domingo 11 de octubre, en la que cientos de niños y niñas de Don Benito y de diferentes localidades de la comarca desfilaron ante la imagen de la patrona para depositar sus flores. Una jornada especialmente entrañable que sirvió de antesala al regreso de la Virgen a su ermita, poniendo el broche a su estancia en la ciudad.

Desde primera hora de la mañana, numerosos fieles se congregaron en la plaza de España para presenciar la salida de la imagen desde la iglesia de Santiago. El repique de campanas anunció uno de los momentos más esperados, cuando la Virgen de las Cruces cruzó las puertas del templo portada a hombros por un grupo de mujeres, que protagonizaron varias emotivas levantás entre los aplausos y las muestras de cariño de los devotos.

La estampa de las mujeres llevando a la patrona por la plaza de España constituyó uno de los momentos más destacados de la mañana. La emoción se hizo patente entre los presentes, que acompañaron con sus aplausos cada uno de los movimientos de las portadoras, en una despedida cargada de sentimiento y devoción.

Posteriormente, un grupo de hombres tomó el relevo para afrontar el tramo ligeramente ascendente de la calle Virgen, en dirección a la salida de la ciudad. Allí se vivió otro de los instantes más significativos de la jornada, con una nueva levantá bajo el arco de salida, antes de que la comitiva alcanzara la glorieta de las Cruces.

En este punto, la imagen procesional de la patrona se cruzó simbólicamente con la otra representación de la Virgen de las Cruces que preside el pedestal de granito de la glorieta, ofreciendo una de las estampas más características de esta celebración. A estas alturas del recorrido, la comitiva había crecido considerablemente con la incorporación de una multitud de fieles dispuestos a acompañar a la Virgen durante su camino de regreso.

Especialmente tradicional resultó también el paso por el Santo Jabero, uno de esos lugares que forman parte de la memoria colectiva de los dombenitenses y que cada año deja imágenes cargadas de simbolismo durante los traslados de la Patrona.

A partir de ahí comenzó el recorrido por los aproximadamente siete kilómetros que separan Don Benito de la ermita de las Cruces. Hombres y mujeres fueron alternándose en los distintos turnos para portar las andas de la Virgen, manteniendo viva una tradición que constituye una de las señas de identidad de la devoción mariana en la localidad.

La niebla fue una de las grandes protagonistas de las primeras horas de la mañana. El paisaje aparecía envuelto en un manto blanquecino que acompañó a los peregrinos durante buena parte del camino, dejando estampas singulares de la comitiva avanzando hacia el santuario. Tampoco faltaron algunos carros engalanados y jinetes a caballo, que aportaron el sabor más tradicional y popular a una jornada en la que se mezclaron la religiosidad y las costumbres más arraigadas.

Tras completar el recorrido, la Virgen de las Cruces llegó a su ermita, donde fue recibida por los numerosos fieles congregados en el entorno del santuario. Allí se ofició la Santa Misa, uno de los actos centrales de la jornada, con el que culminó el regreso de la Patrona a su lugar habitual de veneración.

Y como recuerda el conocido refrán, «mañanita de niebla, tarde de paseo», el tiempo fue mejorando progresivamente a medida que avanzaba la jornada. La niebla de primera hora dio paso a un ambiente más despejado, favoreciendo que numerosos dombenitenses disfrutaran del tradicional día de campo en los alrededores de la ermita.

Familias, grupos de amigos y vecinos compartiendo así una jornada de convivencia en el entorno del santuario, prolongando el ambiente festivo después de los actos religiosos. Una costumbre que, generación tras generación, sigue formando parte de la manera de vivir el 12 de octubre en Don Benito.

La ciudad despidió de esta forma a su patrona después de más de dos semanas de estancia en la iglesia de Santiago, durante las cuales la Virgen de las Cruces volvió a convertirse en el centro de numerosos actos religiosos, culturales y populares enmarcados en La Velá, Tradición y Gastronomía, Fiesta de Interés Turístico Regional.

Una despedida que, lejos de ser triste, volvió a convertirse en una multitudinaria manifestación de cariño hacia la patrona, entre aplausos, levantás, repiques de campanas y la emoción de quienes cada año recorren el camino hasta su ermita. La Virgen de las Cruces regresó a su santuario, pero dejó tras de sí las imágenes y los sentimientos de una jornada que forma parte de la identidad más profunda de Don Benito.

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