
La Virgen de las Cruces ha regresado a su ermita este 12 de octubre tras completar su recorrido desde la parroquia de Santiago, acompañada por un inmenso gentío en el marco del final de la Fiesta de La Velá, declarada de Interés Turístico Regional en Extremadura en un ambiente de devoción, sentimiento y tradición.
La imagen mariana inició su camino al amanecer, saliendo de la parroquia de Santiago Apóstol entre repiques de campanas acompañada por miles de devotos. El recorrido, desde la plaza de España hasta la salida hacia la Avenida del Valle, estaba engalanado con flores, mantones y balcones decorados por la Hermandad, el Ayuntamiento y por los vecinos, que se volcaron en su despedida con emoción.
Uno de los momentos más significativos del recorrido fue la parada en el Santo Jabero. Este punto, cargado de simbolismo, se convirtió un año más en el lugar en el que muchos deciden continuar el camino andando hasta la ermita y otros optan por volver a la ciudad para otras tareas logísticas de llevar a familiares en vehículos.
La procesión, acompañada por devotos llegados desde toda la comarca, avanzó entre cantos, rezos y lágrimas de emoción hasta alcanzar la ermita, donde la Virgen permanecerá hasta finales de septiembre del próximo año. El regreso marca el cierre de una de las celebraciones más emblemáticas de Don Benito, que durante días ha reunido cultura, tradición y espiritualidad en torno a su patrona.
El regreso de la Virgen de las Cruces a su ermita es el broche de oro a las jornadas de la Velá, Tradición y Gastronomía, que han unido a todo un pueblo en torno a su fe y sus raíces. La fiesta continúa durante todo el día en la ermita con la Santa Misa, música y romería.

