
La alimentación influye directamente en nuestra salud, pero su papel es aún más crítico cuando enfrentamos una enfermedad. Tal y como afirma el nutricionista Daniel Montero, nutricionista en Hospitales Parque de San Francisco, Vía de la Plata y Vegas Altas, una alimentación adecuada puede marcar una gran diferencia en la evolución y calidad de vida de los pacientes. Desde patologías metabólicas como la diabetes hasta enfermedades digestivas, renales o incluso el cáncer, una nutrición adecuada puede marcar la diferencia en la evolución y calidad de vida del paciente.
Montero destaca que una intervención nutricional personalizada permite mejorar la tolerancia a los tratamientos médicos, reduciendo además complicaciones y favoreciendo la recuperación: “En pacientes con cáncer, por ejemplo, un estado nutricional óptimo puede mejorar la respuesta a la quimioterapia y disminuir el riesgo de desnutrición severa. Asimismo, en enfermedades digestivas como la gastritis, úlcera péptica, síndrome del intestino irritable y SIBO, una dieta adaptada puede aliviar los síntomas y mejorar el bienestar diario”.
El nutricionista subraya que el impacto de la alimentación en la salud va más allá del control de síntomas. En enfermedades cardiovasculares, una alimentación equilibrada ayuda a regular la presión arterial y los niveles de colesterol, reduciendo el riesgo de complicaciones. En enfermedades renales, ajustar el consumo de sodio, potasio y proteínas puede ralentizar la progresión del daño y mejorar la función renal.
A pesar de su importancia, la nutrición sigue siendo un aspecto poco valorado en el tratamiento de muchas enfermedades. Sin embargo, cada vez más pacientes y profesionales de la salud comprenden que una alimentación adaptada a cada patología no solo ayuda a controlar la enfermedad, sino que también mejora la calidad de vida y la recuperación.
