Alta inserción laboral de los ciclos de industrias alimentarias del IES Gonzalo Torrente Ballester de Miajadas

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Tras más de una década trabajando en los ciclos formativos de Industrias Alimentarias del IES Gonzalo Torrente Ballester, de Miajadas, Mario Sánchez Gómez, Jefe del Departamento de Industrias Alimentarias, realiza un análisis y una reflexión sobre estas enseñanzas: "excelentes instalaciones y alto porcentaje de inserción laboral".


En primer lugar, destaca que fue un gran acierto su implantación en Miajadas, por su inmejorable localización geográfica, al disponer de: excelentes comunicaciones, al lado de la N-V y fáciles accesos a todas las grandes industrias que aquí están asentadas, polígonos industriales amplios y totalmente dotados de todos los suministros energéticos, de aguas, saneamientos, etc para la implantación de las industrias, poblaciones grandes cercanas a la localidad que pueden aportar a estas empresas, cualquier suministro y profesionales especializados y extensos y ricos terrenos de regadío, que rodean y abastecen a estas industrias de una materia prima muy variada y de gran calidad.
“En cuanto a la parte formativa, me atrevería a decir, que las instalaciones de los ciclos de Industrias Alimentarias, son de las mejores dotadas de toda la región. A esto hemos de añadir que, en un radio de 25 km, cualquiera de nuestros alumnos podría realizar prácticas en grandes empresas multinacionales, nacionales, extremeñas y pequeñas empresas de todos los sectores: conserveras, cárnicas, lácteas, vitivinícolas etc, con las cuales tenemos firmados convenios de colaboración”, subraya Mario Sánchez.

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Además, el Jefe del Departamento de Industrias Alimentarias destaca que “si miramos a la inserción laboral, podemos decir, que es de las familias profesionales que más inserción tiene, y en el caso de los alumnos de los ciclos de industrias alimentarias de Miajadas, la inserción roza el 100%. Hay que tener en cuenta que a pesar de la gran crisis que estamos atravesando, la industria alimentaria no ha rebajado su producción, es más la ha aumentado”.
Muchas de las empresas situadas en el entorno de Miajadas, trabajan 24 horas al día, lo que supone 3 turnos de trabajo y 3 plantillas de trabajadores diarios, lo que hace que, si se hacen bien las cosas, el mercado de esta familia profesional no se verá saturado fácilmente.
Algunos alumnos de estos ciclos (entre el 20 y el 40%, dependiendo del año), no han optado por la vía de la inserción laboral, sino por proseguir sus estudios, incorporándose a distintos Grados universitarios como: Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Ingeniería de las Industrias Agrarias y Alimentarias, Enfermería, Fisioterapia, Medicina y Veterinaria entre otros.
Mario Sánchez señala que cuando llegó al IES Gonzalo Torrente Ballester, allá por el año 2005, la opinión generalizada de los alumnos que cursaban estos ciclos, era que estos estudios no servían para nada, que en las industrias se entraba por lo que siempre se ha llamado “enchufismo”. “Pensé entonces que lo que debería haber era una gran colaboración entre los Ministerios de Trabajo y los de Educación, de manera que las empresas contrataran a personas formadas y tituladas para cubrir los puestos de trabajo”.
“Hoy en día, no es que ya no sea necesaria esa colaboración, sino que la propia evolución de un mercado, cada vez más competitivo y exigente en cuanto a calidad, ha hecho necesario que las empresas se vean obligadas a tener en sus plantillas profesionales cada vez más formados y cualificados, y ahí es dónde radica la buena imagen que están teniendo los empresarios de nuestros alumnos, y que suponen una buena carta de presentación a la hora de conseguir un trabajo en empresas del sector alimentario”, añade.
Luis Serrano Borrallo, responsable de producción de TOMCOEX, S.A., industria conservera que acoge alumnos en prácticas y también cuenta en su plantilla con varios de los alumnos de este instituto, destaca que “nuestra experiencia con los alumnos del ciclo formativo de Industrias Alimentarias de Miajadas es inmejorable, tanto es así que contamos con varios trabajadores de plantilla, formados y contactados, a través del Instituto G. Torrente Ballester”.
“Los alumnos vienen con una formación técnica muy completa para adaptarse sin problemas a un entorno laboral tan exigente como el que tenemos en la industria alimentaria. Además, tienen el plus motivacional que supone para el alumno, poder desenvolverse laboralmente en un sector para el que se han estado formando”, añade.
Tamara Sánchez Romera cursó el ciclo de grado superior, y decidió realizar su período de prácticas en una empresa dedicada a la manipulación de cargas con carretillas elevadoras. Comenta, que “tras cursar otros dos ciclos formativos de otras familias profesionales, el cursar el ciclo de industrias alimentarias, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, aún cuando este ciclo tiene módulos que me fueron muy complicados, y que me exigieron mucho esfuerzo y dedicación. Aún así, en dos años logré obtener el título que me abrió las puertas de un diverso mundo laboral. He estado trabajando dos años como operaria de calidad, y actualmente trabajo como carretillera en una gran empresa del sector de la alimentación, oportunidad que me brindó el ciclo, donde obtuve el certificado de operador de carretillas elevadoras”.
José Luis Barroso Leal, después de su primer año como universitario en biología, en el que las cosas no fueron tan bien como esperaba, se incorporó al ciclo de grado superior en Miajadas. Confiesa que, “no tenía pensado seguir estudiando, pero me hablaron de un ciclo formativo en Miajadas sobre la industria alimentaria y me acerqué a ver. Me enseñaron la planta de elaboración y todas sus instalaciones, y se despertó en mí un gusanillo que me ha llevado a terminar siendo Ingeniero Técnico en Industrias Alimentarias”.

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“Desde que comienzas, te das cuenta que has elegido un buen camino. Te encuentras con grandes profesores que al mismo tiempo se van convirtiendo en “amigos”, con los que, de una forma muy amena y atractiva, experimentarás de cerca la mayoría de los procesos industriales que se llevan a cabo en las industrias alimentarias de todos los sectores. Aprendes la composición de los alimentos, la importancia de los microorganismos y la seguridad alimentaria, como se elabora el pan, los dulces, las conservas, los embutidos, las salazones, los procesos de elaboración del vino, la cerveza, los licores e incluso cómo funcionan los automatismos con sus cables y circuitos”, añade.
Asimismo subraya que “cuando llega el momento de la despedida, ya no eres la misma persona que comenzó, y te das cuenta que has madurado y estás listo para seguir el camino hacia la universidad o para enfrentarte al mundo laboral. Actualmente trabajo como Técnico de Calidad en una empresa transformadora de tomate, y puedo asegurar que, en esta situación de pandemia que estamos viviendo, en la que por desgracia mucha gente está perdiendo su trabajo, la industria alimentaria es un sector que está más al alza que nunca”.

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